El monasterio de Lluc del siglo XIII situado en la parte más alta
de la montaña, es el centro espirituel el cual miles de peregrinos
lo visiten anualmente. Bajando al valle, el pueblo de Sa Pobla
rodeado por los molinos, es un buen ejemplo de un pueblo tradicional
mallorquín. La fiesta de Sant Antonio en enero es estupenda para
el folklore.